Laura Grau colabora con el ODG para descubrir qué es el antiimperialismo popular. Con las aportaciones de Olga Rodríguez, Dario Salvetti, y Júlia Martí.
View this post on Instagram
¿Qué es el imperialismo? ¿Por qué se vuelve a hablar de imperialismo en los últimos años? Como explica la periodista Olga Rodríguez, el imperialismo busca la dominación de los territorios a través del extractivismo, la adquisición ilegítima y violenta de recursos y riquezas ajenas. Lo hace a través de la industria bélica, que acaba siendo un objetivo por sí mismo: perpetuar la guerra y los conflictos armados para lucrarse con la compra-venta de armas, la tecnología militar, etc. Por eso, entra totalmente dentro de los intereses imperialistas el rearme actual y la reindustrialización que se quiere imponer en la Unión Europea a través del impulso público-privado del sector bélico.
En un momento, además, de crisis sistémica del capitalismo, en que muchos sectores altamente contaminantes peligran ante la necesidad urgente de una transición verde realmente justa, se ofrece como alternativa irrechazable la reconversión de las industrias que todavía no se han deslocalizado a Europa, para pasar a formar parte del complejo entramado global de la armamentística.
Por el contrario, el antiimperialismo popular es una reacción a la geopolítica de conquista y expolio, no solo para frenar la expansión devoradora, sino también para reemplazarla por sistemas y formas de habitar el mundo más cuidadosas, sostenibles y justas. Como apunta Salvetti, requiere interconectar todas las luchas, hacer frente a los enemigos comunes desde frentes diversos y practicando el apoyo mutuo en todos los estratos: «hay que vincular todas las luchas sociales, la lucha contra la catástrofe climática, contra el genocidio en Gaza y donde sea, por una vida digna…».
Por eso, desde Collettivo de Fabbrica GKN, un ejemplo de reindustrialización verde sin ceder al chantaje de la industria bélica, defienden que hay que reorientar toda la producción hacia el bien común, y no a los intereses de una minoría a expensas del bienestar colectivo.
Un caso práctico de esta interconexión de luchas es Revueltas de la Tierra, explica Júlia Martí, un movimiento colectivo que organiza acciones masivas de defensa del territorio mediante la intervención directa y el tejido de redes entre movimientos de todo tipo, desde el ecologismo hasta el sindicalismo. La última acción que han hecho, en denuncia del daño que causa ICL en Sallent y en Súria, y en todo el río Llobregat, también ha sido una estrategia de solidaridad internacional. ICL es una empresa sionista, con vínculos con las IDF que ocupan y masacran Gaza, y que desde hace más de 75 años roban las tierras palestinas codo con codo con el colonialismo de los asentamientos. Por todo ello, señalar el impacto de ICL en Cataluña nunca se puede desatar de denunciar su responsabilidad y complicidad con el régimen de ocupación del Estado de Israel a Palestina y Cisjordania.
Un cas pràctic d’aquesta interconnexió de lluites és Revoltes de la Terra, explica Júlia Martí, un moviment col·lectiu que organitza accions de defensa del territori massives a través de la intervenció directa i l’enxarxament de moviments de tota mena, des de l’ecologisme fins al sindicalisme. L’última acció que han fet, en denúncia del dany que causa ICL a Sallent i a Súria, i a tot el riu Llobregat, també ha estat una estratègia de solidaritat internacional. ICL és una empresa sionista, amb lligams amb les IDF que ocupen i massacren Gaza, i que des de fa més de 75 anys roben les terres palestines braç a braç amb el colonialisme dels assentaments. Per tot plegat, assenyalar l’impacte d’ICL a Catalunya mai es pot deslligar de denunciar la seva responsabilitat i complicitat amb el règim d’ocupació de l’Estat d’Israel a Palestina i Cisjordània.
Con el apoyo de:

Este vídeo ha sido cofinanciado por la Unión Europea. Sus perspectivas y opiniones son únicamente del ODG, y no reflejan necesariamente la visión de la Unión Europea. La Unión Europea no se hace responsable de sus contenidos.