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Las industrias contaminantes se benefician de las ayudas por la pandemia


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Cómo el sector de los combustibles fósiles utiliza la crisis de la Covid-19 para captar fondos públicos y continuar con la energía sucia

Campaña Fossil Free Politics

Investigación: Rachel Tansey basada en contribuciones de Corporate Europe Observatory, Re:Common, Observatori del Deute en la Globalització y Observatoire des Multinationales.

La industria de los combustibles fósiles está aprovechando la pandemia de la Covid-19 para atrincherarse en su posición, captar dinero público y promover falsas soluciones que allanen el camino a la catástrofe climática. La Covid-19 es una crisis sanitaria global que ya ha producido, solo en Europa, más de 4,2 millones de casos y casi 215.0001muertes. Pero, al igual que otras crisis –desde la crisis financiera de 2008 hasta la crisis climática– no ha afectado a todas por igual. La crisis de la Covid-19 ha puesto de manifiesto las desigualdades existentes y tanto los más pobres y los grupos socioeconómicos marginados como las minorías han sido desproporcionalmente afectadas.

Las grandes empresas cuentan con un largo historial de utilización de las crisis como oportunidad para obtener beneficios. Tras la crisis de 2008, los grandes bancos consiguieron enormes cantidades de dinero público mientras innumerables familias perdían sus casas. La industria de los combustibles fósiles cuenta con un historial de décadas de negación de la ciencia, creación de leyes a su favor y retrasos, debilitamiento y sabotajes a la acción climática, al tiempo que obtiene miles de millones de beneficios por calentar el planeta y destruir a las comunidades. En estos momentos, la cuestión es saber cómo las corporaciones y los grupos de presión de los combustibles fósiles han actuado durante la pandemia y se han aprovechado de este contexto.

¿Quién va a beneficiarse del dinero público destinado a la recuperación de la Covid-19?

Si observamos el cabildeo de la industria de combustibles fósiles durante la crisis y los receptores de fondos de rescate –en el ámbito de la Unión Europea (UE), en Italia, Francia y otros estados miembro de la UE– descubrimos patrones de comportamiento peligrosos. El sector está promoviendo sus falsas soluciones como parte de la recuperación de la Covid-19, o empleando su poder sistémico para captar subsidios públicos supuestamente destinados a ayudar a la recuperación económica, obligándonos a continuar quemando combustibles fósiles a pesar de que, si queremos evitar el colapso climático, la inmensa mayoría de las reservas de carbón, petróleo y gas deberían mantenerse en el suelo. El lobby de los combustibles fósiles también está utilizando la crisis para intentar retrasar la acción climática y presionar a favor de la desregulación medioambiental, iniciativas que se ven facilitadas por su fácil acceso a quienes toman las decisiones al más alto nivel, al tiempo que se desploma la transparencia sobre el cabildeo y la toma de decisiones.

El modelo de negocio del sector de los combustibles fósiles está destruyendo nuestro presente y nuestro futuro. Si queremos detener su insidiosa influencia y evitar que siga aprovechando la emergencia de la Covid-19 para prolongar sus actividades contaminantes, necesitamos una política libre de fósiles. Por esa razón exigimos a nuestros gobernantes e instituciones democráticas:

  1. Instituir un cortafuegos que acabe con el acceso del sector de los combustibles fósiles a la toma de decisiones: nada de reuniones con los lobbies; nada de asientos en los entes asesores o de expertos; participación excluida de los centros de investigación gubernamentales.
  2. Abordar los intereses creados: que pongan fin a los conflictos de intereses y a las puertas giratorias entre cargos públicos y la industria de los combustibles fósiles; nada de empleos o puestos paralelos; ningún contrato a consultores del sector.
  3. Acabar con el tratamiento preferencial a la industria de combustibles fósiles: que no participe en las negociaciones sobre el clima; que no forme parte de las delegaciones gubernamentales en negociaciones internacionales o misiones comerciales; no más subsidios o incentivos al uso de combustibles fósiles o actividades que promuevan o prolonguen el uso de combustibles fósiles.
  4. Rechazar las alianzas con la industria de combustibles fósiles: que no acepten patrocinios o colaboraciones; que no formen parte de plataformas que incluyan a representantes del sector; que no alberguen ni asistan a eventos organizados por el sector; que no acepten donaciones a los partidos o a sus candidatos.

 

 

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