Santa Marta, una oportunidad para romper con el sistema fósil


En un contexto de guerra por los recursos energéticos, se celebrará en Santa Marta la primera cumbre internacional que podría poner fin a la dependencia de los combustibles fósiles

Mientras la economía global se tambalea por el encarecimiento del precio de la energía del aumento de las tensiones geopolíticas, del 24 al 29 de abril, Santa Marta, Colombia, será sede de la primera cumbre internacional para abordar el abandono de los combustibles fósiles. Una iniciativa que surgió en la última Cumbre del Clima (COP30) en Belém, Brasil, liderada por Colombia con el apoyo de los Países Bajos. En un contexto de crisis climática cada vez más presente y de vulnerabilidad ante la dependencia de los combustibles fósiles, esta cumbre es una ventana de oportunidad para abordar la urgencia de romper con el sistema fósil.

Hasta la fecha, 61 países[1] han confirmado su participación a la cumbre. Si bien los principales productores de combustibles fósiles están ausentes, habrá algunos exportadores relevantes como México, Australia, Canadá, Brasil y Noruega. También acudirán los estados de la Unión Europea, pero con diferentes niveles de representación. En el caso de España, asistirá la ministra de Transición Ecológica Sara Aagessen.

Esta cumbre no sustituye a los espacios comerciales multilaterales para abordar el cambio climático de las Naciones Unidas — las COPs. Sin embargo, en un contexto de erosión del multilateralismo y de bloqueo a la adopción de una estrategia eficaz para abordar las causas de la crisis climática, puede servir como plataforma para aquellos estados que quieran avanzar hacia el abandono efectivo de los combustibles fósiles. A diferencia de otros espacios multilaterales, esta cumbre no cuestiona si se debe hacer o no la transición, sino que da un paso adelante y propone trabajar sobre el «cómo».

La cumbre busca abordar la dependencia económica, la oferta y la demanda, y los mecanismos de cooperación internacional. Además, el resultado debería alimentar la hoja de ruta para abandonar los combustibles fósiles que el gobierno de Brasil está trabajando de cara a la COP31, así como el proceso del segundo balance global, que debe comenzar este año.

Si bien no es probable que se publique un documento acordado, se espera que se establezcan los próximos pasos para avanzar en la transición. En este sentido, el gobierno colombiano prevé que se celebre una segunda cumbre para dejar atrás los combustibles fósiles el año próximo en Tuvalu, una isla del Pacífico, para continuar avanzando el trabajo iniciado en Santa Marta.

Aparte de los gobiernos, también habrá un encuentro del mundo académico, que se reunirá en un congreso científico, que se espera concluya, a diferencia del IPCC, con una serie de recomendaciones políticas para la transición. También habrá una gran presencia de la sociedad civil, organizada en la Cumbre de los Pueblos por un Futuro Libre de Combustibles Fósiles que tendrá lugar del 24 al 26 de abril. Se han programado más de 1.000 eventos e iniciativas como la flotilla climática, que navega por el Caribe hasta llegar a Santa Marta para reclamar un tratado vinculante sobre combustibles fósiles. Además, el 27 de abril está prevista una Asamblea de los Pueblos y una amplia movilización en favor de una transición justa a nivel mundial.

¿Cuál sería el mejor resultado?

La participación de los países en Santa Marta envía un mensaje de voluntad para activar la transición, pero no garantiza que esta se materialice. Para enviar un mensaje claro, sería necesario que todos los participantes mostraran la voluntad colectiva de avanzar en el abandono de los combustibles fósiles. Además, la participación en la cumbre debe ir acompañada de compromisos de los países a escala nacional.

Para que la cumbre sea un éxito, sería necesario que todos los participantes acordaran una hoja de ruta para una transición verdaderamente justa, que no se limite a sustituir las fuentes de energía fósiles por renovables, sino que comporte una reestructuración integral del sistema económico y que incluya:

  • El reconocimiento de que abandonar los combustibles fósiles implica necesariamente reducir la demanda energética global, especialmente en los países del Norte global. Al mismo tiempo, se debe garantizar el derecho a la energía para una vida digna a todas las personas del planeta. Esto implica que algunos territorios deberían aumentar el consumo por encima del actual.
  • El desmantelamiento de la industria fósil, acompañado de medidas para aliviar los impactos para el personal que trabaja allí, y un firme compromiso con la no proliferación de fósiles: por una parte, no hacer inversiones en el sector de la energía fósil para no encadenar nuestro futuro; por otro, acabar con los subsidios a los combustibles fósiles y la creación de nuevos impuestos que los penalizan.
  • La eliminación de barreras estructurales a la descarbonización. Una de las principales es la deuda externa, que obliga a los países con reservas fósiles a seguir extrayéndolas y exportándolas para pagar sus deudas. La cancelación de la deuda es un prerrequisito para posibilitar la transición. Otro es el fin del sistema de tratados de comercio e inversión, que opera a través del conocido mecanismo ISDS, mediante el cual los inversores pueden hacer demandas con cifras astronómicas sobre estados que toman medidas climáticas cuando ponen en riesgo sus ganancias.
  • El reconocimiento de las responsabilidades históricas de los países y la adopción de medidas de reparación por los daños causados pertinentes. Esto debe ir acompañado de la contribución de la financiación climática en forma de subsidios directos, no préstamos, para aquellos territorios que sufren las peores consecuencias y que, por otro lado, han contribuido menos

Todos estos puntos deben ir acompañados de un calendario claro con hitos para avanzar en el cumplimiento de los compromisos. El éxito de la cumbre se medirá no sólo por los compromisos acordados, sino también por la capacidad de impulsar un proceso global más amplio para romper con el sistema fósil.

El seguimiento de la cumbre

El ODG seguiremos la cumbre y sus resultados desde Barcelona. Podemos facilitar los contactos de compañeras de otras redes que viajan a Santa Marta para declaraciones.

[1] Antigua y Barbuda, Australia, Austria, Angola, Bangladesh, Barbados, Brasil, Bélgica, Camboya, Camerún, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Dinamarca, República Dominicana, UE, Fiyi, Finlandia, Francia, Alemania, Ghana, Guatemala, Islandia, Irlanda, Italia, Jamaica, Kiribati, Luxemburgo, Maldivas, Islas Marshall, Mauricio, México, Mongolia, Nepal, Países Bajos, Nueva Zelandia, Nigeria, Noruega, Pakistán, Palau, Panamá, Papua Nueva Guinea, Filipinas, Portugal, Senegal, Singapur, Sri Lanka, Eslovenia, España, Saint Kitts y Nevis, Suecia, Suiza, Tanzania, Turquía, Tuvalu, Tuvalu Reino Unido, Uganda, Uruguay, Vanuatu, Vietnam

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