Empieza la COP27. ¿Qué podemos esperar?


Este domingo 6 de noviembre de 2022 empieza la COP27, la 27a Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en Egipto. ¿Qué podemos esperar?

El contexto internacional (el aumento de las desigualdades por la pandemia, los efectos de la guerra entre Rusia i Ucrania, las tensiones entre Estados Unidos y China…) no parece demasiado favorable para que surjan grandes acuerdos climáticos. De todas formas, parece que el nuevo Secretario Ejecutivo de la secretaria de las Naciones Unidas para el Cambio Climático, Simon Stiell, exministro de Resiliencia Climática y Medioambiente del Gobierno de Granada – un país insular del Caribe- ha puesto sobre la mesa afectaciones al Sur Global que hasta ahora pasaban desapercibidas. Además, que la COP27 se celebre en Egipto puede ser una oportunidad para visibilizar las reivindicaciones del Sur Global.

¿Cuáles son esas reivindicaciones?

En cuanto a la justicia climática y financiera, las podríamos enumerar en 4:

  1. Que se logre el objetivo de financiación prometido en el Acuerdo de París de los 100.000 millones de dólares que se deberían otorgar anualmente desde el 2020.
  2. Que, más allá de la mitigación se destine más dinero a adaptación. El calentamiento global provoca cambios que son irreversibles i a los que hace falta anticiparse y adaptarse continuamente. Las medidas de mitigación y su financiación son las que han sido promovidas, en gran parte, al Norte Global, como responsable histórico de las emisiones. No obstante, se tiene que desarrollar el Objetivo Global de Adaptación, así como poner dinero a disposición de la adaptación –más urgente para países del Sur Global que aunque han sido bajos en emisiones, están sufriendo más intensamente las consecuencias del cambio climático.
  3. Que se cumpla el Artículo 8 del Acuerdo de París sobre pérdidas y daños que y que se habiliten mecanismos de financiación al respecto. Se entiende por “pérdidas” aquellos impactos la reparación o restauración de los cuales resulta imposible, o “daños”, aquellos que sería posible reparar con un cambio significativo de una forma de vida o de los medios de vida existentes. Algunos ejemplos son los desplazamientos humanos, la destrucción de cultivos o la pérdida de infraestructuras sociales (escuelas, hospitales, etc.) que los países empobrecidos ya están sufriendo y ante las cuales no disponen de suficientes recursos económicos para hacer frente.
  4. Que el dinero se proporcione en forma de subvenciones y no de préstamos –que empeorarían la situación de endeudamiento en que se encuentran ya algunos países –y que se aligeren los procesos burocráticos complejos para poder acceder. Porque no hay justicia climática sin justicia financiera.

Pero estas no son las únicas demandas. Ante la situación de emergencia climática y la necesidad de abandonar la quema de combustibles fósiles se han puesto en marcha políticas de transición energética en todo el mundo.

 

Una COP marcada por la crisis energética en Europa

En diciembre de 2019 se presentaba el Pacto Verde Europeo, con el titular que se quería hacer de Europa “el primer continente neutro en emisiones para el 2050”. Ahora bien, en un contexto de crisis energética en Europa se han puesto en marcha políticas de seguridad energética bajo la justificación de que son necesarias para garantizar el suministro energético del continente. Así, mediante el Plan REPowerEU “Para acabar con la dependencia rusa” se ha habilitado la posibilidad del uso del carbón para generación eléctrica y la inversión en infraestructuras de gas y petróleo. Así, el consumo del carbón en el continente europeo ha aumentado un 10% respecto el primer semestre del año pasado. ¿Dónde queda la ambición por el liderazgo climático de la Unión Europea?

Por otro lado, las transiciones hacia energias renovables mediante la construcción de macroproyectos y las políticas de electrificación y de digilitzación que están al principio del orden del dia, tienen una implicación material también muy importante. Ante esta situación, más de 230 organizaciones de todo el mundo han hecho un llamamiento a los y las líderes de la COP para que garanticen que los minerales de la transición no socaven una transición energética justa y equitativa.

Por último, además del “No Climate Justice without Debt Justice” y del “No Climate Justice without Social Justice”, una reivindicación de este año también es la de “No Climate Justice without Open Civic Space”. La Coalición Egipcia de Derechos Humanos sobre la COP 27, ha lanzado una petición para exigir la liberación de las personas detenidas arbitrariamente por ejercer sus derechos de libertad de expresión, asociación, reunión y expresión y abrir el espacio cívico en Egipto.

Porque… exactamente, dónde se hace la COP27?

En Sharm el-Xeikh (la Badia del Xeic), una ciudad de 70.000 habitantes del Mar Rojo concebida para ser un resort turístico internacional. Se ha querido construir una imagen de Sharm el-Xeikh como una ciudad verde, segura y de libertades, pero podríamos decir que se trata de un espejismo en medio del desierto:

  • “Ciudad verde”: Se han invertido 650 millones de dólares en construir infraestructuras para la COP27: carriles bici, plantas fotovoltaicas, autobuses eléctricos… Pero la ciudad es un gran resort de lujo, con campos de golf y jardines exóticos y consumos desorbitados de agua y energia.
  • “Ciudad segura”: O más bien podríamos decir, ciudad de vigilancia, ya que como afirma Hussein Baoumi, de Amnistia Internacional, serà la COP más vigilada de la historia, con cámaras interiores en los taxis y una aplicación móvil oficial de la COP27 que requiere la introducción de datos personales y la autorización de la geolocalización. Además, ya en 2019 se construyó un muro prácticamente de 30km que expulsava las comunidades locales y beduinas.
  • Ciudad de libertades”: Se ha habilitado un espacio restringido para manifestaciones lejos de la conferencia en un país que, de facto, tiene suspendido el derecho de reunión y manifestación. El gobierno de El-Sisi ha negado la entrada a organizaciones egipcias críticas con el gobierno y a las internacionales que no dispongan de acreditación. Además, Egipto tiene una lista de más de 60.000 presos políticos, entre los cuales Alaa Abd el-Fattah, activista i escriptor.

Los altos precios de los hoteles, las dificultades para acceder al país y los visados, las políticas de vigilancia y las vulneraciones de derechos humanos han supuesto un conjunto de obstáculos para la organización de la contra-cimera y el desplazamiento de activistas a la zona. No obstante, el día 12 de noviembre se preve como un  dia de movilización internacional descentralizada en todo el planeta.

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