También hay riesgos sociales en el bloqueo del estrecho de Ormuz: cosechas en peligro por la escasez de fertilizantes, y encarecimiento del agua.
Las miradas de todo el mundo están puestas en el Estrecho de Ormuz, desde que el pasado 28 de febrero Irán decidiera cerrarlo. Una determinación que tomó por los ataques conjuntos recibidos por parte de Estados Unidos e Israel. Sin embargo, sus implicaciones no se limitan únicamente al plano geopolítico.
Además, del enorme peligro a nivel ambiental, el cierre del Estrecho de Ormuz supone un gran riesgo desde el aspecto social. Afecta a los mercados energéticos y alimentarios, con las consecuentes subidas de precios. Así, todos los grupos en situación de vulnerabilidad tienen menos posibilidades de poder cubrir sus necesidades básicas, dice Alfons Pérez, investigador del Observatori del Deute en la Globalització (ODG).