América Latina y UE: ¿transición verde o colonialismo verde? | DW


En el marco de su Pacto Verde, Europa pone el listón más alto para su mercado. A la vez prepara inversiones verdes. De proteccionismo y de colonialismo verde hablan, desde diversos ángulos, voces críticas. ¿Por qué?

«La promesa de que el valor añadido y la tecnología van a quedar en el sur hace que los gobiernos vayan tras esas inversiones como detrás de una zanahoria que no se alcanza nunca”, dijo a DW Bruna Cañada, especialista en justicia financiera e investigadora del Observatori del Deute en la Globalització. Como coautora del informe «La mina, la fábrica y la tienda”

, Cañada analizó en la conferencia «¿Transición verde o colonialismo verde?” la actual carrera internacional por las materias primas críticas que se encuentran en abundancia en América Latina.

Basándose en un trabajo de campo realizado en el «triángulo del litio», en los salares altoandinos, Cañada advierte de nuevas zonas de sacrificio, es decir, nuevos territorios sometidos a daño ambiental que, históricamente, ha significado vulnerabilidad y empobrecimiento de comunidades residentes. También de mayor endeudamiento en países con poco margen fiscal.

Buenas intenciones

Si bien hay proyectos de salud, de movilidad y de sanidad -como el recién anunciado de infraestructura para agua limpia en Barbados en la modalidad de canje de deuda por acción climática- ,  una mirada al mapa de las inversiones de la Unión Europea, en el marco de su Global Gateway, deja claro el acento de este renovado impulso empresarial hacia América Latina. Con el lema de querer una asociación para la transición verde, digital y justa, Bruselas ha firmado con varios países latinoamericanos -entre ellos Chile y Argentina- acuerdos para las materias primas críticas, como el litio. ¿Hay estudios de impacto que aseguren que las comunidades locales no van a salir perjudicadas? Según fuentes europeas, expresamente para ello ha sido creada la Plataforma de Diálogo con la Sociedad Civil y Autoridades Locales (octubre, 2023).

La deforestación importada

En el marco del Pacto Verde europeo se han aprobado también reglamentos como la prohibición de «deforestación importada”, que diversos actores en América Latina y el Caribe perciben como «proteccionismo verde”.

«Que haya un reglamento contra la deforestación importada es el resultado del trabajo de organizaciones y movimientos indígenas en defensa del territorio y la naturaleza. La pandemia dejó claro que ese virus se debía a la cercanía de la vida salvaje y la ganadería debido a la deforestación”, explica a DW Tom Kucharz, especialista en comercio y cambio climático de la ONG Ecologistas en Acción. En su opinión, a pesar de sus bondades, ese reglamento -cuya partes principales entran en vigor en junio de 2024- se quedará en papel mojado si no se destinan recursos y personal para los controles.

¿Por qué se percibe este reglamento como una forma de colonialismo verde? Kucharz explica: «Tristemente hay todo un grupo de países, diecisiete, entre los que están Brasil, Argentina y Honduras, que están haciendo presión para que se derogue el reglamento, pues defienden la gran industria sojera y de maíz, cereales y leguminosas para el biocombustible. Su argumento es que se va a reducir el acceso a mercados de pequeños productores. No obstante, el 90% del comercio internacional de cereales -trigo, maíz, soja, girasol- lo controlan las multinacionales. No son los pequeños los que colocan el producto en el mercado europeo”.

Aunar esfuerzos

Como «proteccionismo verde” se percibe también reglamentos, aún en camino, como el de «debida diligencia” (para que las empresas europeas respeten derechos humanos y laborales también en terceros países) y el de prohibir la entrada al mercado europeo de productos elaborados con trabajo forzoso.

¿Cómo se ve esto desde el comercio internacional? «Estas nuevas regulaciones son un paso en la dirección correcta. Ponen estándares que creemos importantes en la producción de bienes que, según los europeos, aportan a la lucha contra el cambio climático y a detener las violaciones a los derechos humanos en las cadenas de valor”, explica a DW Helmut Scholz, eurodiputado alemán, miembro de la Comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo.

«Lo que debemos plantearnos ahora es cuán dispuestos estamos a aceptar los enfoques similares de Brasil, Indonesia, Vietnam. En Estados Unidos hay propuestas; Pequín las tiene desde hace mucho tiempo”, sigue Scholz, miembro de la Delegación para las relaciones con China.

«Debemos aprovechar el espacio de la Organización Mundial del Comercio para poner reglas internacionales que junten cuestiones climáticas, energéticas, tecnológicas con las cuestiones comerciales, para proporcionar al sur global la posibilidad real de una economía sostenible que no los haga dependientes y logre el cambio económico «verde” que requerimos aquí y allá. Es lógico que para ciertos procesos industriales necesitamos materias primas críticas, pero la pregunta es quién se beneficiará de ellas y en qué condiciones van a ser extraídas”, concluye Scholz.

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