COP26

El ODG ante la COP26 en Glasgow: una perspectiva crítica


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Ambición climàtica insuficiente, modelos de financiación que agravan la crisis de la deuda y confianza ciega en unos mercados que especulan con la emergencia climática

La 26ª Conferencia de las partes (COP26) de las Naciones Unidas por el Cambio Climático (UNFCCC) en Glasgow tenía que ser un punto de inflexión en la lucha institucional contra la emergencia climática. La llegada de la pandemia provocó su suspensión y ahora, en el 2021, se celebrará en un contexto de recuperación económica que está haciendo crecer las emisiones de nuevo.

Destacamos algunos de los puntos más relevantes que se debatirán en la COP26 y el análisis crítico y las propuestas del Observatori del Deute en la Globalització:

1. Ambición climática

Las contribuciones nacionalmente determinadas (NDCs por sus siglas en inglés) son planes que contienen acciones, políticas y objetivos para la lucha contra el cambio climático en el contexto del Acuerdo de París. Los primeros planes se presentaron en el año 2015 y se fijó el año 2020 en la COP26 de Glasgow (prorrogado al 2021, última fecha 12/10/21) como fecha para entregar un nuevo plan o revisar el pasado. De momento grandes contaminantes como la China, Rusia o la India no los han presentado.

Un reciente informe de las Naciones Unidas sobre los NDCs resalta que la suma de las contribuciones de todos los países entregados hasta hoy supondría un aumento de las emisiones con efecto invernadero para el 2030 del 16% y comportarían un incremento de la temperatura de 2,7 grados.

La ciencia, de la mano del IPCC, marca la necesidad de reducción del 45% para 2030 por un escenario de incremento global de la temperatura de 1,5ºC  y del 25% por un escenario de 2ºC, estaremos hablando de una brecha o “falta de ambición” del 41% para los 2ºC o del 61% para los 1,5ºC.

Contribucions en emissions

Pero la ambición climática no se puede entender solo en términos de indicadores cuantitativos. La ambición climática también se debe valorar en términos cualitativos de actores, dinámicas de poder y justicia social y ambiental.

Las instituciones públicas, sobre todo en el contexto europeo, asocian de manera inseparable la ambición climática a la profundización de una agenda público-privada que posiciona las grandes corporaciones como actores centrales de la transición ecológica. En el mismo sentido, se aprueban pactos verdes como el European Green Deal donde el supuesto pacto no tiene una contraparte social que haga de contrapeso al poder corporativo.

Otro ejemplo de que la ambición climática no se puede abordar solo en términos cuantitativos, es el llamado “crecimiento verde”, la posibilidad de seguir con el crecimiento económico y reducir las emisiones al ritmo que exige la ciencia climática. Numerosos documentos oficiales de la UE mencionan que del 1990 al 2017 se consiguieron reducir las emisiones un 22%. Sin embargo, solo entre 2002 y 2019 se multiplicaron por cuatro las importaciones de la China. En plena pandemia, la UE acordó aumentar la ambición del 40% al 55% para 2030.

2. Financiación climática

La financiación climática se refiere a la financiación que proporciona recursos a los “países en desarrollo” para abordar el cambio climático, principalmente las acciones de mitigación y adaptación.

Los “países desarrollados” se han comprometido a movilizar hasta 100.000 millones de dólares en financiación climática cada año a partir de 2020. ¿Qué problemas se detectan en esta propuesta?

• No se alcanzan los 100.000 milions

El análisis hecho por la OCDE indica que en 2019 solo se había alcanzado la cifra de 79.600 millones y que difícilmente se alcanzaran los 100.000 millones para 2020.

• La mayoria son préstamos
Dos tercios de la financiación climática son en forma de préstamos y eso hace aumentar el nivel de endeudamiento de los “países en desarrollo”.

finançament climàtic

• La mayoria va a mitigación
Más de un 60% de la financiación se destina a mitigación – es decir, la reducción de las emisiones- pero las necesidades de muchos países del Sur están relacionadas con la adaptación.

finançament climàtic

• Es insuficiente para hacer frente a los desafíos que tienen que afrontar los paises del Sur Global
Podemos comparar órdenes de magnitud de movilización de recursos en otros ámbitos. Por ejemplo, los fondos europeos Next Generation EU están dotados con 750.000 millones de euros por 3 años y solo favorecerían a los 27 estados miembros. En el caso de los 100.000 millones de dólares anuales de la financiación por el clima, deberían alcanzar a más de 100 países.

• Actualmente no hay presupuesto asignado al mecanismo de pérdidas y daños
El mecanismo de pérdidas y daños se refiere a los daños que van más allá de aquello a lo que nos podemos adaptar, daños “asociados a los impactos del cambio climático, incluidos los fenómenos meteorológicos extremos y los de generación lenta”.

3. El mercado de Co2

El planteamiento de “reforma del mercado” o de crear “nuevos mecanismos de mercado” refuerza un instrumento que se ha mostrado ineficaz para luchar contra la emergencia climática. Lo demuestra el continuo crecimiento de las emisiones a nivel global, las dinámicas de CO2lonización con los proyectos de los MDN y, sobre todo, porque su propia lógica desvía la atención de la necesidad de cambios estructurales y vincula la lucha contra el cambio climático a la especulación financiera.

4. Propuestas

– El reconocimiento de la existencia de una deuda climática que el norte global debe al sur. Este reconocimiento debería conducir a reparaciones estructurales y financieras, incluido el reconocimiento de obligaciones financieras climáticas y la cancelación de la deuda, así como la restauración ecológica, la eliminación gradual de los subsidios a los combustibles fósiles, el fin del extractivismo y el cambio a modos de producción, distribución y consumo descarbonizados.

– La entrega urgente de financiación climática nueva y adicional, que no genere deuda, más allá del objetivo no cumplido de 100.000 millones de dólares por año, que sea suficiente y responda a las necesidades de mitigación, adaptación y pérdidas y daños climático de los pueblos y comunidades del sur Global. La financiación climática también tiene que ser pública y desembolsada para programas y proyectos públicos en lugar de iniciativas privadas con fines de lucro o asociaciones publico-privadas.

– Un mecanismo automático para la suspensión de pagos de la deuda, cancelación de deuda y reestructuración de deuda, que cubre a prestadores públicos y privados, después de eventos climáticos extremos, además del acceso inmediato a recursos no generadores de deuda para cubrir pérdidas y daños.

– La ambición climática debería reforzar lo público y comunitario amparando que las acciones que se derivan estén bajo la garantía pública y el control público y comunitario. Es necesario impulsar otro tipo de colaboraciones que faciliten una agenda publico-comunitaria para vivienda social, producción agroecológica, reindustrialización verde, comunidades energéticas, etc.

– Los horizontes 2030 y 2050 deben tener nuevos marcos de acción como los ecofeminismos y el decrecimiento, y las propuestas que se deriven de ellos, como son la defensa de los comunes, las soberanías y los derechos colectivos sociales en equilibrio con el medio. El capitalismo fósil se ha mostrado incapaz de encontrar verdaderas soluciones a la emergencia climática. Por lo tanto, es el momento de construir escenarios futuros donde se cuestione el modelo económico y se represente la importancia de los límites biofísicos, del trabajo reproductivo y de cuidados y la garantía de los derechos sociales para todas.

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