En 2025, la ciudad de Belém, del Estado de Pará de Brasil, acogió la 30.ª Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30). Después de tres años en los que las COPs han tenido lugar en países con regímenes autoritarios y muy restrictivos con la sociedad civil, en Brasil se organizó una amplia movilización social.
Brasil quiere posicionarse como actor estratégico para la transición verde a escala global. La elevada producción de energías renovables lo sitúa como potencial productor y exportador de hidrógeno verde, principalmente a la UE. Además, alberga un listado de minerales críticos, como el niobio (actualmente produce el 92% del total global) o las tierras raras (se estima que tiene el 23% de las reservas mundiales).
Dado el trabajo del ODG sobre tierras raras y el seguimiento de las COPs, se planificó una gira de encuentros con comunidades del territorio previa a la cumbre, que tuvo lugar del 10 al 22 de noviembre. Así, del 27 de octubre al 11 de noviembre de 2026, un equipo viajó por territorio brasileño para encontrarnos con luchas de resistencia al extractivismo de tierras raras. Se tejieron nuevos vínculos, se intercambiaron saberes y se construyeron estrategias de movilización conjuntas. La gira pasó por los Estados de Bahía y Goiás, se hizo una parada en São Paulo para participar en el encuentro extractivista organizado con el Pacto Ecosocial e Intercultural del Sur, y acabó en Belém, en el Estado de Pará.

Extremo Sur de Bahia: organización popular contra la minería
Después de encontrarnos con activistas del MAM, Movimiento por la Soberanía Popular de la Minería (Salvador de Bahía), para intercambiar experiencias de resistencia al extractivismo y entender el contexto político, fuimos al extremo sur de este estado. Allí, entre los municipios de Caravelas y Prados, organizamos una Escuela de Formación sobre tierras raras juntamente con el MAM y el MST (Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra). Hay proyectos de tierras raras propiedad de Energy Fuels, una empresa de Estados Unidos que quiere extraer ilmenita, rútil, zircón y monazita. La empresa tiene permiso de exploración, pero aún no de extracción. Las diecisiete concesiones que ha adquirido esta multinacional afectan territorios del pueblo indígena Pataxó, así como zonas protegidas de pesca artesanal y varios asentamientos y terrenos del MST. Hasta ahora, el proyecto era poco conocido para las comunidades locales, pero gracias a la escuela se dio a conocer y empezaron a articular la resistencia.

En la escuela participaron cuarenta personas: miembros del MST, del MAM, regidores locales y representantes de comunidades indígenas. Compartimos el trabajo del ODG sobre minerales críticos, la experiencia de las comunidades de Madagascar que luchan contra Energy Fuels recogida en el informe Neocolonialismo en nombre de la transición verde, y proyectamos el documental “Las tierras, para vivir” (2025), que recoge las voces de personas que resisten a tres proyectos de extracción de tierras raras en Madagascar.
Por último lugar, fuimos hasta Caravelas, de la mano de una de las participantes de la escuela, para conocer una de las zonas que estaría directamente afectada por la construcción de infraestructuras para la mina. Allí pudimos conocer a uno de los pescadores artesanales de la reserva protegida.

São Paulo: Encuentro sobre colonialismo verde y transiciones postextractivistas
Continuamos la gira hasta São Paulo, para encontrarnos con miembros del Pacto Ecosocial e Intercultural del Sur, en el marco del evento “Colonialismo verde y transiciones postextractivistas”. Júlia Martí, investigadora del ODG, hizo una ponencia en la mesa sobre Transformaciones Ecosociales y Futuros Postextractivistas el 5 de noviembre, en la que se trató la importancia del diálogo entre las luchas feministas y territoriales, y del potencial emancipador de transformar el sistema de cuidados y reproducción de la vida.


Goiás: de la minera de niobio a la amenaza invisible de las tierras raras
Desde São Paulofuimos a Catalao, en el Estado de Goiás, una zona que hace años que sufre los impactos de la extracción y procesamiento de niobio –un mineral que también se considera crítico, sobre todo por las aplicaciones militares, y del cual Brasil es el principal productor mundial (90% del total). Visitamos las minas de niobio existentes (a cielo abierto), que han desplazado a 1.500 familias campesinas desde sus inicios hace 50 años. Nos acompañó Marco, un campesino a quien desplazaron en sus inicios y que, ahora, sería desplazado de nuevo. Actualmente hay una mina de fosfatos y niobio, operada por Mosaico (Estados Unidos) y otra operada por China Molybdenum Corp (empresa china), que antes había sido propiedad de Anglo American. Las dos empresas han mostrado interés en extraer tierras raras de sus minas.

De hecho, en la zona hay un laboratorio de tierras raras de la administración de Goiás, el gobierno de Brasil y la universidad, un proyecto de este tipo único en Brasil. Aún así, la potencial amenaza que supone la extracción de tierras raras para el medioambiente, la vida cotidiana y la salud de las comunidades es invisible y, por ahora, no ha despertado grandes resistencias. Las tierras raras suponen un tema muy nuevo y hay poco conocimiento. La minería (hasta ahora, de niobio y fosfatos) es una realidad en la zona y las demandas de las comunidades consisten en mejores compensaciones y el derecho a decidir, pero no hay oposición frontal. Entrevistamos a Marco, campesino afectado, y a Ricardo, un investigador de la Universidad de Goiás (la capital), sobre minería. También proyectamos el corto documental “Las tierras, para vivir” en Goiás, y lo debatimos con un grupo de investigadores de la universidad.


Belem: movilización social para la justicia climática
La gira tuvo como destino final Belém, para participar en la Cumbre de los Pueblos, las movilizaciones para la justicia climática en la ciudad y hacer seguimiento comunicativo de la COP30. En Belém, nos acompañó una joven activista malgache, con quien compartimos espacios de movilización y trabajo en red. Entre otras, participamos en las acciones de la Campaña Debt For Climate y de la coalición Fossil Free Politics. También fuimos a la gran manifestación que llenó las calles de Belém el sábado 15 de noviembre para exigir justicia climática.


Después de esta experiencia, el ODG tenemos el compromiso de seguir colaborando con los colectivos que defienden sus territorios frente al extractivismo de tierras raras, así como facilitar el trabajo en red entre los pueblos de Madagascar y Brasil.
- Para más imágenes, aquí.
- Para más información sobre planes de hidrógeno verde y tierras raras, ver este artículo.
Con el apoyo de la Fundación Rosa Luxemburgo
